Apoyada en la ventana, con ella abierta mientras el aire me da en la nuca,
mastico veneno, mi cara, maquillada como una zorra de alto standing
en paraísos artificiales, los dientes apretados, chirriantes de la fuerza
que antes era mecánica, la brisa cubriendo también mi espalda,
hundiendome las costillas, golpes pélvicos, venas con humo y palabras,
al parecer tengo las armas suficientes para desgarrarme la cutícula
y dejar marcas, para que el desprecio me invada la sangre, el aire seguía
recorriendo hasta el último pliegue hambriento de mi cuerpo, mi nariz
respiraba ese olor a apetito, era un día de domingo de esos, de los más
tristes del año, me incorporé un poco soltando un quejido, solo de esa
manera mis piernas alcanzan la apariencia perfecta y seguí concibiendo
aquellas poluciones nocturnas tuyas hasta que me quedé dormida.
puede ser, pero no creo, paro poco por Albacete.
ResponderEliminarMuy buen texto, yea yea!
;)
Madmoiselle,tengo mono de leerte,ahí lo dejo!
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