viernes, 19 de noviembre de 2010
Jugaba con los ojos cerrados, me dí cuenta en las sombras,
pero aún así paso de aceptarlo,
demasiados pensamientos me ensucian la carne,
carencia de una criatura que exhale mi pestilencia de mordiscos de sangre,
de piernas marchitas, de huesos agrietados, y de heridas emponzoñadas,
ya me dirigía a mi razón, pasé por la puerta de La cibelina uno de los bares
que hay en Getafe, no ví excesiva afluencia, una chica comía pastas
con mermelada de fresa, bebía café y reía a carcajadas observando
la "hucha" del camarero que se agachó a recoger unos vidrios rotos,
me encontraba aturdida, esa sensación de estar y no estar con Morfeo
ahí fue cuando regresó ese sentimiento de que amo
como los perros en las esquinas y de que prefiero las puertas cerradas.
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por eso a las esquinas se las vierte azufre y a las puertas de LES pone pomos. :)
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