Mil canciones rozando los dedos, canciones como de raso y ginebra, el corazón y el cerebro no se compaginan.
El universo ahí fuera revienta en átomos de aire y odio, difíciles
de crear pero fáciles de destruir.
Corazón ensombrecido, palpitando y gritando.
Un decir forzoso y una fatiga inexpresable.
Hartos del tiempo, se tiran, ni siquiera caen.
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