Sólo tu has reforzado mi frenesí
casi apagado en el largo invierno,
me has regalado toda tu ternura y
calidez. Lo siento por mi confusión
inquietante pero que sepas que no
menos dulce,tanto como la miel,
de esa que viene empaquetada
en un tarrito de cristal con un pañito
de cuadros y una goma marrón.
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