A veces me empeño tanto en estar encandilada
y no ver lo que en realidad me sonríe, que suelo
ahogarme en un vaso de agua, hasta llegar al punto
de no disfrutar lo que cada amanecer me brinda, en
vez de acordarme de cada uno de esos presentes que
me pueden sacar muchísimas sonrisas, hoy realmente
no he parado ni un segundo de darte las gracias, con
muy poco me has hecho sentir muy bien.

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