Sé que no me creeran pero les voy a contar algo:
Algo pequeño, tan pequeño que cabe dentro de una gota,
y de tú bolsillo, y del mío y del suyo.
Les contaré algo sobre una chica,
la chica vacía, la que está encantada de
que le habrás tu espacio, la que a menudo
pensaba y vivía en la melancolía, que es un
payaso triste, y ahora vive en un circo, pero este
no es de los que hay payasos.
En este circo hay olor a vida y a naturaleza en su
estado más primitivo.
Para ella ese olor es tan necesario como en
la adolescencia morir de amor en todo momento.
Ha aprendido gracias a ese olor que existe
la electricidad entre personas y a apreciar las cosas
bonitas que sólo sabe la piel.
Gracias a él siente que tiene las manos llenas de algo
y que es la única persona capaz de recogerlo.
Y por todo eso le encanta comenzar el día contándote
lo que ha desayunado y terminarlo poniendo en práctica
la teorías sobre la fricción.
El vaivén de su respiración invita a una caricia pausada y
acompasada.
escribes muy bien, animo
ResponderEliminar