El niño iba a soplar las velas, pero.....¡Jodido viento caótico!,¿Por qué no le dejaba pedir su deseo?. Todos estaban contentos,
masticaban fuerte y bebían cortos tragos de agua, el niño admiraba
la tarta con ojos de gata, con la misma mirada de una oveja
con orejas de lobo, cerró los ojos y "Ffffff!" sopló las velas, cuando
los abrió era el momento, el momento de embriagarse, ya no había
nadie en casa, él ya no era un niño, bajó al bar de abajo,
pidió un café doble, estaba ardiendo, notó aquel caudal de magma
que le recorría el esófago, se le saltaron las lágrimas, al parecer
del calor, luego puso atención en que no, pero eso fue después,
cuando apareció ella y le secó las lágrimas, aquellas que eran
de hielo pero a la vez fluían como la miel, besó las goteras de sus ojos,
ya no tendrá ese problema, esas lágrimas no volveran a ser lloradas,
se fue a casa y al rato también acudió él y comenzó a escribir
en una libreta:
-Cuando he llegado estaba dormida, olía a sangre
y a cerveza estaba deliciosa,lo sé porque la he probado,
me encanta respirar su aroma a filosofía barata,
gracias a ella la luna me mira entera cada 28 días.
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