Reconozco el viejo dolor en el reflejo medio oscuro
del agua de los charcos del callejón ,mis ojos que no
ven utilidad en este mundo y olvidan el sol, el viento
y el átomo, podeis llamarme la dama del vestido azul,
la señorita que ondea entre mis motas y tus botas.
Anoche, una de esas noches en las que el sueño muere
revuelto en un pulso fluido, devolviendome la calidez y
convirtiendo en cenizas todo lo anterior con
el arte de los elegidos. Tumbada sobre un miedo antiguo
pero con diferente olor, recorriendo con los dedos
vértebra tras vértebra, me encanta tu columna,
dos cuerpos pegados en las sábanas, asomando justo
el trozo de espalda que sabes que me gusta, cómplices
del viento. Yo no tomaba drogas, me acostaba
con ellas e incluso a veces las guardaba en mi cajón
de sastre,y ahora me gusta que me asfixies con tu aliento
debajo del agua y tener que subir a la superficie a respirar,
besarte y notar una sensación adormecida en la lengua,
sumergidos en la música que tus labios
le brindaban a mis oídos en esa coreografía
perfecta y vuelvo a respirarte.
Que texto tan bonito ;)
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